domingo, junio 13

Escritos

A mí me encanta relatar historias, crearlas, pues cuando escribes una historia, creas personajes y una vida, diferente a la tuya en la cual esos personajes pasan a través de diferentes situaciones.  Al momento de ir escribiendo, tal vez parezca extraño, pero ya no eres tu quien escribe, sino que el personaje mismo empieza a crearse su propio camino a través del relato y a veces te sorprendes cuando escribes y te pones a revisar lo que llevas escrito que pareciera que tú mismo no escribiste lo que estás leyendo, cómo si fuera otra persona; pero es el mismo personaje quien toma lugar en escena, viviendo a través de tu mente y relatando por medio de teclas y la pantalla su propia historia.

Muchas veces amanecemos con el ánimo de escribir y otras simplemente con el deseo de ser lector; las historias a veces se crean solas, solo es cuestión de empezar con solo una frase o un renglón y ya está, ahí empieza a desarrollarse toda una vida.  Muchas veces al ir uno mismo viviendo pasamos de largo sin percibir las cosas que nos rodean; los árboles, las flores, las sonrisas de la gente cuando se cruzan por nuestro camino, el mismo cielo, toda la creación nos habla sin voz de que hay alguien allá arriba que está siempre al tanto de todos nosotros; él nos ha creado y nosotros mismos somos quienes decidimos cómo vivir una vida en la historia de su misma creación.  Mucha gente solo vive por vivir, otros viven para sí mismos sin importarles los demás, hay quienes viven por los demás... me pregunto, ¿cómo verá el creador la historia de mi vida? por el momento espero empezar a vivirla cómo a él le agrada, pues él siempre nos ha aconsejado para nuestro propio beneficio; sólo es cuestión de saber escuchar con el corazón.

No hay comentarios: