jueves, mayo 20

Evelyn Nesbit


Su verdadero nombre era Florence Evelyn Nesbit, y nació en Tarentum, Pennsylvania. Tenía un hermano menor, Howard.1
La familia Nesbit se mudó a PittsburgPennsylvania, hacia 1893, siendo Evelyn todavía escolar. Su padre, un abogado llamado Winfield Scott Nesbit, falleció ese año dejando deudas importantes, y convirtiendo a su mujer y sus dos hijos en unos indigentes. Durante años la familia vivió en un estado de casi total pobreza, pero cuando Evelyn llegó a la adolescencia, su belleza llamó la atención de varios artistas locales, entre ellos John Storm, con lo cual fue capaz de encontrar trabajo como modelo artístico.
En 1901, cuando Nesbit tenía dieciséis años, se mudó con su madre a un pequeño alojamiento en la ciudad de Nueva York. Su madre no encontraba trabajo, y tras varias semanas la persuadió para trabajar de nuevo como modelo. Usando una carta de presentación de un artista de Filadelfia, Nesbit conoció y posó para James Carroll Beckwith, quien le presentó otros artistas neoyorquinos. Pronto trabajó como modelo para Frederick Stuart Church, Herbert Morgan, Gertrude Käsebier, Carl Blenner y Rudolf Eickemeyer, Jr.
Finalmente, Evelyn se convirtió en una de las modelos más solicitadas de Nueva York. El escultor George Grey Barnard talló su famoso estudio "Innocence", actualmente expuesto en el Museo Metropolitano de Arte, posando Nesbit. Charles Dana Gibson, uno de los artistas estadounidenses más famosos de la época, hizo un dibujo de Evelyn que tituló "The Eternal Question"[1]. Con esta obra, una de las más conocidas de Gibson, Nesbit entró a formar parte de las famosas "Chicas de Gibson".
El trabajo para la fotografía de modas, muy popular gracias a la prensa escrita, fue aún más lucrativo para Nesbit. El fotógrafo Joel Feder le pagaría el equivalente a 200 dólares actuales al día, con lo cual ganó suficiente dinero para poder sostener económicamente a su familia.

Relaciones sentimentales

Stanford White


John Barrymore


Harry Kendall Thaw


(extraído de Wikipedia)

A mi en lo personal me encanta la mirada de Evelyn, sus fotografías que poseen la magia de aquellos años y que al verlas hoy me transmiten muchas cosas.  No sé porque su rostro y mirada me transportan hasta la era del medievo, amo esa era.


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